
Y así fue. Rápido. Sencillo. Sin tantas
metáforas ni tantas lunas frías. Sin tantos rodeos.
Ni siquiera con la visita de las 700 casas, sino
así nada más.
Apareciste un día de la manera menos pensada, de la
que nunca imaginé. Un día te vi junto a mí y ahora
lo has cambiado todo, lo has hecho a tu modo, a tu
ritmo... a tu complacencia.
Porque hoy tu voz taciturna es mi llanto más amargo y
mi risa más alegre. Porque hoy tu mirada nerviosa y
anhelante es mi tunel, un tunel del tiempo, un hoyo
negro enfrente de mí, que construye un nuevo mundo nunca
pensado.
Te apareciste un día, pequeña, frágil, sonriente... y desde
entonces mis sueños cambian, mis deseos fluyen, mi vida
gira y vuela como cometa, como papalote, como mito.
Tú psique, yo cupido. Tú elegantemente bella, yo eterno
perdido del amor. Me jalaste, me tomaste y no supe poner
resistencia. Tú anhelas, yo deseo...
Y ahora a empezar... empezar... pezar... zar... ar.
1 comentario:
alguna vez lo leí, leo, vuelvo a leer, una y otra vez pienso y medito, me parece difícil imaginar o llegar a la conclusión de si alguien puede escribir estas cosas sin tener a alguien más sobre quién inspirarse... de no ser así ¿quién resulta ser el origen de todo? (yo sé que te vas a reir de mí...jaja)
besit :)
Publicar un comentario