sábado, 16 de junio de 2007


Te dejo mis letras torcidas
y un abrazo para que no olvides el calor que te tengo.
Te dejo una pluma para que me escribas
y un beso para que no olvides mi sabor.
Te dejo en el aire ese olor a nosotros y una
risa para que la escuches en el más recóndito lugar.
Te dejo un dibujo de una sonrisa para que te la
pongas cada vez que llegas a no pensar en ti.
Te dejo mis ojos, mis manos y mis pies , por si en algún
momento no saben a donde ir tus pasos, te conduzcan
inevitablemente a mí.
Te dejo la mitad de mis sueños y un pedacito de
corazón.
Te dejo un adiós que huele a suspiro, que sabe
hasta mañana.
Te dejo... pero no del todo, porque estoy,
irremediablemente, todo el tiempo junto a ti.

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