
viernes, 22 de junio de 2007

lunes, 18 de junio de 2007
...¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
...Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
...Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando...
(Oliverio Girondo)
sábado, 16 de junio de 2007

¿Qué puedo hacer cuando irremediablemente a estas alturas de la noche surges en mí?
He tomado la firme y real decisión de dejar de quererte.
Y mira cómo lo digo: ya no te quiero.
Ya no te quiero, aunque en este momento pienso en ti.
Es cierto, te extraño y te abrazo en las penumbras, pero definitivamente ya no te quiero.
¿Cómo querer a alguien que no está aquí? Y sin embargo,
¿cómo dejar de querer a alguien que irremediablemente
a estas alturas de la noche aparece?
Está bien, tal vez te quiero, pero sólo por hoy, porque mañana seguro ya no te querré.
Tengo miedo.
Estoy triste. Vivo triste. Te fuiste y sé que es para no
volver. Te fuiste y me dejaste solo. Totalmente y estúpidamente
solo.
Siempre has sido la persona de la que más he aprendido...
sé que he de recordarte con una sonrisa, ¿pero cómo voy a
sonreir cuando me haces tanta falta? ¿Cómo cuándo también me has enseñado
que las despedidas son largas y agónicamente difíciles?
Ese pasillo por el que tantas veces te dije adiós, y que
siempre tenía un saludo también, hoy es interminable, es presente
y futuro... y un pasado que vuelve y vuelve.
¿Te acuerdas de mí? ¿Aún me reconoces? ¿Todavía juegas al circo o
al oso polar? ¿Todavía rezas antes de dormir? Porque yo no. A lo único
que juego es a sonreir, a no recordar que ya no estás, a no pensar que
mi mamá te visita dos o tres veces al año para llenarte de flores,
para inútilmente creer que estás aquí. Y hace mucho que no rezo
antes de dormir. No quiero. ¿Rezar te ha tenido en un mejor lugar?
Lo que sí, exijo verte otra vez. Exijo que estés en el mejor
lugar, en donde no hay dolor, en donde debes estar.
He dejado muchas cosas en el camino, otras las he extraviado u olvidado...
pero exijo que lo sepas.
¿Me has visto crecer? ¿Me has oído llorar? ¿Has conocido a mis personas? ¿Las has visto?
He notado que Oliver tampoco es el mismo desde que te fuiste...
está triste y ya no juega igual. Está bien... ¿pero porqué justo en ese momento?
¿Porqué justo cuando más te necesitaba?
No he podido entender a dios... y en buena medida tampoco lo he podido perdonar.
Hago lo que más aprendí de ti: a amar. Amo a mi familia, amo a mi vida, amo
lo que hago y lo que no hago. Amo lo vivo... excepto por ti. Espero que lo veas, que
lo sientas, que sepas que este llanto no sólo es de rabia, sino también de
amor, que sepas que no te olvido, que no puedo, que no podría. Que sepas
que no estoy completo, que me hace falta ese aliento tuyo, y ese lugar que tú me diste
y que hoy no encuentro.
Que sepas que te extraño, que te extraño como a nadie, como a nada, que
te extraño más que al recuerdo de ti conmigo, que te extraño más que
tus arrullos, más que tus regaños, más que a mí mismo en ese momento.
Así te escribo, para querer que lo leas, para que llegue a ti como parte de ese adiós
que nunca termina... como un suspiro más hacia aquella vida.

Y así fue. Rápido. Sencillo. Sin tantas
metáforas ni tantas lunas frías. Sin tantos rodeos.
Ni siquiera con la visita de las 700 casas, sino
así nada más.
Apareciste un día de la manera menos pensada, de la
que nunca imaginé. Un día te vi junto a mí y ahora
lo has cambiado todo, lo has hecho a tu modo, a tu
ritmo... a tu complacencia.
Porque hoy tu voz taciturna es mi llanto más amargo y
mi risa más alegre. Porque hoy tu mirada nerviosa y
anhelante es mi tunel, un tunel del tiempo, un hoyo
negro enfrente de mí, que construye un nuevo mundo nunca
pensado.
Te apareciste un día, pequeña, frágil, sonriente... y desde
entonces mis sueños cambian, mis deseos fluyen, mi vida
gira y vuela como cometa, como papalote, como mito.
Tú psique, yo cupido. Tú elegantemente bella, yo eterno
perdido del amor. Me jalaste, me tomaste y no supe poner
resistencia. Tú anhelas, yo deseo...
Y ahora a empezar... empezar... pezar... zar... ar.
o en el peor que pudimos escoger.
Sin embargo, no dejo de soñar lo que podría ser si
tan sólo me decidiera a arriesgar, a dejar todo
atrás.
La amo. No me ama. Me gustas. Te gusto. Si todo
fuera tan sencillo como eso, si tan sólo ella o
tú no hubieran aparecido en mi vida. Por lo menos
no al mismo tiempo.
He estado más cerca de conocer tu boca que
tu apellido. He estado más cerca de ti en
dos días que de ella en dos años. He estado
más cerca de tocarte que de sentirte.
Y aún así, no dejo de soñar lo que podría ser
si nos decidiéramos a tomar ventaja, a aprovechar
tu él y mi ella para jugar a los amantes, a los
amorosos, a los amados.
Quién sabe, tal vez hasta podríamos terminar creyéndonos
el juego.
Mientras todo esto pasa, mientras te conozco, mientras te
descubro, déjame seguir tocándote, que tal vez es esa
nuestra entrada al amor.

No soy alto ni tengo grandes y duros los bíceps y cuadríceps. No tengo dinero pero sí una gracia de oso para bailar... estoy jodido.
Hablo solo, me gusta llorar, tengo la manía de escribir y de soñar... estoy loco.
Me gusta caminar, siempre hacer algo nuevo y, cada vez que puedo, usar el transporte público... estoy muy jodido.
Amo la vida, amo mi vida y me gusta gritar, aplaudir, reir, llorar, leer e ir al cine... estoy muy loco.
¿Hay alguien ahí esperando a un loco jodido dispuesto a inventar las emociones más insospechables?
sentir sin estar o no estar ni sentir.
Y sólo esa duda me queda porque este bien podría ser
un bello, melodioso réquiem a la salud de nuestras vidas.
Qué ironía es eso. Es contradictorio, es paradoja.
La tinta poco a poco se acaba, y con ella mis últimas
lágrimas... ya no hay más.
Ahora, lo único que hay es un reloj anunciando el momento
de levantarse, una opaca luz alumbrando y la sombra de lo
que alguna vez fui, escribiéndote lo mucho que me dueles y
lo interminable que te amo.
Vete, y sólo si te das cuenta que tu lugar en mi cama
no es el mismo al que ahora estás, regresa para
presumirme lo feliz que eres.
Sólo si crees que mis labios nunca llegaron a tan buen puerto como hoy,
entonces regresa para demostrar lo equivocado que estaba.
Vete, y sólo regresa a darme tu fotografía, cuando
descubras que ese corazón que te escribe jamás fue
tan cálido como el abrazo que hoy tienes.
Porque si no vas a regresar para eso, o para quedarte,
mejor ya no regreses.

Porque estás tan lejana que nunca podría alcanzarte,
porque eres tan prohíbida que nunca podría besarte
y porque estás tan cerca de mí que duele.
A veces lo único que quisiera es fugarme y refugiarme
en mi isla sin nombre, en mi mundo sin reglas...
pero contigo ahí, a mi lado: porque tú eres lo que
más anhelo y también lo que menos permitido tengo.
Porque tú y yo somos tan uno con el otro que, como siempre,
la vida y su interminable lista de bromas, nos ha puesto
en este lugar, en este tiempo, en este momento en que eres
más lejana que la luna, en que eres la manzana que no
puedo alcanzar... una quimera, un fantasma que no puedo tocar
ni besar... ni siquiera decirte lo mucho que siento por ti.
Porque estás tan lejana que nunca podría alcanzarte,
porque eres tan prohíbida que nunca podría besarte,
y porque estás tan cerca de mí... que duele.

calidez que envuelve,
amor que atormenta,
pasión que se reprime.
Labios cerrados
ojos atentos
oídos en firmes
lengua que habla.
Cuerpo que hipnotiza
pasos que vuelan
gestos que conmueven
palabras que se quedan.
Ahí estás tú, mujer,
que con un segundo en
tu poder detienes viento,
mueves tierra,
consumes fuego, mi fuego.
Mi fuego que te anhela
y te desea.
Mi tierra que te espera fértil.
Mi viento que se desborda.
Ahí estás tú mujer,
a quien ya no se si más
amo, odio, deseo o espero.
Ahí estás tú, mujer.
