Por qué, con tus encantamientos infernales, me has arrancado a la
tranquilidad de mi primera vida… El sol y la luna brillaban para mí sin
artificio; me despertaba entre apacibles pensamientos,
y al amanecer plegaba mis hojas para hacer mis oraciones.
No veía nada de malo, pues no tenía ojos;
no escuchaba nada de malo, pues no tenía oídos;
¡pero me vengaré!
Cap. 126 Rayuela
Camino, como, leo, respiro, camino, como leo, respiro, camino, leo, respiro, respiro, camino, leo. En resumen la vida sigue exactamente igual. Nada cambia. Nada ha cambiado. Yo escribo, ellos leen, nosotros respiramos. Y nada ha cambiado. El mundo sigue con su insípido andar, la gente sigue con su indiferencia a mi dolor. ¿Nadie se da cuenta de que aquí estoy? No. Eso no es lo que quiero saber. Las mismas personas de siempre se dan cuenta de que aquí estoy y seguramente si no estuviera, claro que lo notarían. No, no es eso lo que quiero saber. Lo que quiero saber es si nadie se da cuenta del tremendo dolor que está surgiendo dentro de mí. Lo que quiero saber es si acaso el mundo no es capaz de detenerse un momento para tomar el aire que a veces me hace falta. Lo que quiero saber es porqué carajo decidiste entrar en mi vida. Yo sobrevivía, era parte de este juego llamado vida. Tenía un lugar: mi lugar en este desfile de disfraces y no necesitaba más. Pero ahora no. Ahora, desde que decidiste entrar en mi vida, no me encuentro en lugar alguno. Soy un perfecto desconocido para mí. Con la misma cotidianeidad de siempre me levanto y me baño y camino y como y leo, pero yo no soy el mismo. Ahora algo me acompaña, un zumbido, una desesperación. Algo que ahí está desde que decidiste entrar en mi vida. Desde que decidiste acercarte, besarme, tocarme. Desde que decidiste que entre toda la humanidad, yo merecía tener una noche de ti. Y ahora la noche se ha convertido en interminable, pero tú ya estás muy lejos. Tú ya no te acercas, ni te respiro, ni te toco, ni te beso.
Y lo peor es que mientras tú no estás, el mundo sigue su cínico y constante ir y venir. Sigue su cínico y constante andar hacia ninguna parte. Pero yo ya no me puedo encontrar en ese lugar. En este lugar. En un lugar en el que tú no estés. He ganado mi libertad pero he perdido mis ganas de continuar. He ganado mi libertad, pero he perdido la tuya. Y mientras tanto, el mundo sigue su insípido andar del que yo ya no puedo ser parte. La felicidad, sin lugar a dudas, debe ser algo más que este lugar que he perdido. La felicidad debe estar más allá. La felicidad debe estar en tu boca y en tu pecho y en tus piernas, en tus alas de libertad que hoy no quieres compartir y que a mí me duele que no estés aquí.
Como, camino, duermo, leo, respiro. Estoy aquí, pero ya no existo para mí. El mundo sigue pero mi tiempo se detiene. Quiero perderme, desaparecer, evaporarme antes que vivir sin tu cuerpo, sin tu aroma, sin tu libertad que me aprisiona, sin tus alas que son mis cadenas. Quiero fugarme antes de saber que poco a poco dejo de existir también para ti.
tranquilidad de mi primera vida… El sol y la luna brillaban para mí sin
artificio; me despertaba entre apacibles pensamientos,
y al amanecer plegaba mis hojas para hacer mis oraciones.
No veía nada de malo, pues no tenía ojos;
no escuchaba nada de malo, pues no tenía oídos;
¡pero me vengaré!
Cap. 126 Rayuela
Camino, como, leo, respiro, camino, como leo, respiro, camino, leo, respiro, respiro, camino, leo. En resumen la vida sigue exactamente igual. Nada cambia. Nada ha cambiado. Yo escribo, ellos leen, nosotros respiramos. Y nada ha cambiado. El mundo sigue con su insípido andar, la gente sigue con su indiferencia a mi dolor. ¿Nadie se da cuenta de que aquí estoy? No. Eso no es lo que quiero saber. Las mismas personas de siempre se dan cuenta de que aquí estoy y seguramente si no estuviera, claro que lo notarían. No, no es eso lo que quiero saber. Lo que quiero saber es si nadie se da cuenta del tremendo dolor que está surgiendo dentro de mí. Lo que quiero saber es si acaso el mundo no es capaz de detenerse un momento para tomar el aire que a veces me hace falta. Lo que quiero saber es porqué carajo decidiste entrar en mi vida. Yo sobrevivía, era parte de este juego llamado vida. Tenía un lugar: mi lugar en este desfile de disfraces y no necesitaba más. Pero ahora no. Ahora, desde que decidiste entrar en mi vida, no me encuentro en lugar alguno. Soy un perfecto desconocido para mí. Con la misma cotidianeidad de siempre me levanto y me baño y camino y como y leo, pero yo no soy el mismo. Ahora algo me acompaña, un zumbido, una desesperación. Algo que ahí está desde que decidiste entrar en mi vida. Desde que decidiste acercarte, besarme, tocarme. Desde que decidiste que entre toda la humanidad, yo merecía tener una noche de ti. Y ahora la noche se ha convertido en interminable, pero tú ya estás muy lejos. Tú ya no te acercas, ni te respiro, ni te toco, ni te beso.
Y lo peor es que mientras tú no estás, el mundo sigue su cínico y constante ir y venir. Sigue su cínico y constante andar hacia ninguna parte. Pero yo ya no me puedo encontrar en ese lugar. En este lugar. En un lugar en el que tú no estés. He ganado mi libertad pero he perdido mis ganas de continuar. He ganado mi libertad, pero he perdido la tuya. Y mientras tanto, el mundo sigue su insípido andar del que yo ya no puedo ser parte. La felicidad, sin lugar a dudas, debe ser algo más que este lugar que he perdido. La felicidad debe estar más allá. La felicidad debe estar en tu boca y en tu pecho y en tus piernas, en tus alas de libertad que hoy no quieres compartir y que a mí me duele que no estés aquí.
Como, camino, duermo, leo, respiro. Estoy aquí, pero ya no existo para mí. El mundo sigue pero mi tiempo se detiene. Quiero perderme, desaparecer, evaporarme antes que vivir sin tu cuerpo, sin tu aroma, sin tu libertad que me aprisiona, sin tus alas que son mis cadenas. Quiero fugarme antes de saber que poco a poco dejo de existir también para ti.
1 comentario:
Hola, daniel, entre por que buscando mi nombre y apellidos, aparecio otro yo, al principio me indigno pues me creia unico y genuino, al parecer hay otro Daniel Cámara, encantando de compartir nombre y apellido.
Un Saludo desde Mallorca,
Daniel Cámara
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